miércoles, 22 de julio de 2009

TOPICOS: Dialécticos, Retóricos, Jurídicos

1.- Tópicos

Aristóteles empieza la Tópica, mostrando el propósito de su estudio. Se trata de encontrar un método con el que podamos razonar sobre toda clase de problemas, a partir de cosas plausibles, y por el que si sostenemos un enunciado, no digamos nada que le sea contrario.
Al finalizar el libro I, el Filosofo ha mostrado los instrumentos de este método y anuncia que pasa a tratar los lugares a partir de los cuales es posible hacer estos razonamientos.
En ninguna parte del tratado se detiene a explicar que es un lugar o tópico. Directamente se refiere a ello, y así habla de los lugares del accidente, del género, de lo propio y de la definición.
En la Retórica, a la que presenta como correlativa de la Dialéctica, también habla de tópicos. Distingue tres clases de discurso: el deliberativo, el demostrativo o encomiástico y el judicial. Enumera una lista de lugares para cada clase de discurso, y encuentra lugares comunes a los tres géneros.
Ahora, aquí dice que son silogismos dialécticos y retóricos, aquellos con los cuales decimos los lugares. Y más adelante: “Pues lo mismo que en los Tópicos, también aquí hay que distinguir en los entimemas los “especiales” y los “lugares” de dónde hay que tomarlos. Llamo especiales a las premisas específicas en cada género particular, “lugares” a los que son comunes igualmente a todos”.
Según Brunschwig, la única definición de lugar que se puede encontrar en la obra de Aristóteles, está en Ret. II, 26, 1403 a 17. Allí, se pone el acento en una propiedad esencial, el lugar es “eso bajo lo que caen una multiplicidad de entimemas”.
Otra definición: “El lugar es un principio o punto de partida para un argumento, y un argumento, el silogismo dialéctico”.
Enseña Félix A. Lamas que “Se llama “lugar”, , o “tópico” al tema o conjunto de temas, la definición, opinión e incluso a un esquema típico de argumentación de donde se toma un principio para la argumentación dialéctica”.
Los lugares dialécticos se clasifican, según un criterio general, en atención al ámbito al que pertenecen. Así son “lugares comunes” aquellos admitidos por todos o por los más sabios, los “especiales”, son los que tienen vigencia en un ámbito social, cultural o científico determinado.
Vimos que Aristóteles habla de tópicos en el libro conocido bajo este nombre y en la Retórica. En el título que precede a estas líneas agregamos además tópico jurídico. Cabe preguntarse entonces ¿nos referimos siempre a lo mismo, o la especificación, dialéctico, retórico, jurídico, da lugar a especies distintas de tópicos? Veamos.
En la Retórica, se distinguen tres clases de discurso, el demostrativo, el deliberativo y el forense. Pero así como se distinguen los discursos, se distinguen también los lugares. Hay tópicos aptos para las tres clases, pero además hay lugares propios de cada discurso en particular. El Filósofo desarrolla con gran cuidado y esmero una lista de lugares útiles para la actividad forense.
Modulemos ahora la pregunta inicial, ¿difieren los tópicos según su uso? ¿El lugar utilizado en el discurso retórico difiere del utilizado en la argumentación dialéctica? ¿Los lugares del discurso forense, solo se distinguen como especiales, respecto de los comunes a las tres clases de discurso?
Veamos brevemente la estructura y finalidad de la dialéctica, la retórica y el discurso forense en el intento de encontrar respuesta a la pregunta planteada.

2.- El uso de los tópicos

2.1.- En la dialéctica

2.1.1.- Objeto de la dialéctica

La dialéctica es un método para razonar sobre toda clase de problemas, a partir de cosas plausibles. Plausible aquí, se distingue de lo verdadero o primordial. Son cosas verdaderas y primordiales aquellas que tienen credibilidad no por otras, sino por sí mismas; son plausibles en cambio, las que parecen bien a todos, o a la mayoría, o a los sabios, y entre éstos últimos, a todos, o a la mayoría, o a los más conocidos y reputados.
Cuando el razonamiento parte de cosas verdaderas o de cosas cuyo conocimiento se origina en cosas verdaderas, hay demostración. Cuando el razonamiento parte de cosas plausibles, es dialéctico.
Aristóteles enuncia cuatro funciones de la dialéctica, tres de ellas aparecen en los Tópicos, la, última en la Retórica:

1. Asiste al razonamiento en la vida cotidiana.
2. Para los conocimientos en filosofía, porque pudiendo desarrollar una dificultad en ambos sentidos, se discierne con más facilidad lo verdadero y lo falso. La tópica es el método de una etapa de la investigación científica, el de la búsqueda o descubrimiento de los enunciados verdaderos. Se trata de la via inventionis del método científico.
3. Es útil para las cuestiones primordiales de cada conocimiento, o sea para la defensa de los primeros principios.
4. Es la estructura lógica del discurso retórico y prudencial.

2.1.2.- Elementos de la dialéctica

Enunciados y silogismos, versan de algún modo sobre lo mismo. De los enunciados, surgen las proposiciones, los silogismos tratan sobre problemas. Toda proposición y todo problema indican o un género, o una definición, o un propio o un accidente.
Ahora, toda proposición formada mediante uno de estos cuatro predicables significa o sustancia, o cantidad, o cualidad, o acción, o pasión, o lugar, o posición, o tiempo, o hábito o relación.

2.1.3.- Proposición, problema y tesis dialéctica

La proposición dialéctica es una pregunta plausible, bien para todos, bien para la mayoría, bien para los sabios, y de entre éstos, bien para todos, bien para la mayoría, bien para los más reputados, siempre que no sea paradójica, porque se admite lo que parece verdadero a los sabios siempre que no sea contrario a las opiniones de la mayoría.
También son proposiciones dialécticas las semejantes a las plausibles y las contrarias a las plausibles, planteadas en forma contradictoria.
Un problema dialéctico es la consideración de algo plausible pero sobre lo cual o no hay opinión formada, o hay opiniones contrarias, ya sea por la dificultad de saber si es de un modo u otro o porque hay argumentos convincentes para una u otra posición. También hay problema dialéctico en aquellas cuestiones que por ser muy amplias es difícil dar razón de ellas.
La tesis dialéctica es también un problema, pero no todo problema dialéctico es tesis. Se trata aquí de una posición paradójica, contraria a la opinión común de los sabios o entendidos, pero que además no es fácil o posible contradecir.

2.1.4.- Razonamientos dialécticos

Los razonamientos dialécticos son de dos clases, inducción y silogismo. El silogismo es una enunciación en la que una vez sentadas ciertas proposiciones, se concluye necesariamente una proposición diferente, de las establecidas, mediante el auxilio de esas mismas proposiciones.
La inducción no es propiamente un razonamiento, no se trata de un discurso mediato. Aristóteles habla del tránsito de lo particular a lo universal. Es una inferencia noética inmediata. Así lo explica en Primeros Analíticos: “… de aquello de lo que hay medio, la prueba por silogismo es a través del medio; de aquello de lo que no hay medio, es a través de la inducción”.
En los Tópicos, propone el siguiente ejemplo: “… si el más eficaz piloto es el versado en su oficio, así como el cochero, también en general el versado, es el mejor en cada cosa”.

2.1.5.- Instrumentos dialécticos

Hay cuatro instrumentos a través de los cuales se desarrollan los razonamientos:
1. Tomar las proposiciones.
2. Distinguir de cuántas maneras se dice cada cosa.
3. Encontrar las diferencias.
4. La observación de lo semejante.

Veamos sucintamente cada uno de ellos.
1. Dijimos ya que proposición dialéctica es una posición plausible, asumida en tanto aceptada o por la mayoría o por la mayoría de los entendidos en un tema particular. Hay tres clases de proposiciones y problemas dialécticos. Pueden ser éticas, como si hay que obedecer más a los padre que a las leyes, caso de estar en desacuerdo; lógicas, como si el conocimiento de los contrarios es el mismo o no; y físicas, como si el mundo es eterno o no.
2. Para evitar confusiones y precisar aquello de lo que se habla, es necesario distinguir de cuántas maneras se dice cada cosa. Pero además conviene intentar dar los enunciados explicativos de cada cosa. “… no solo que bueno se dice de una manera como justicia y valentía, y de otra manera como vigoroso y sano, sino que aquellas cosas se llaman buenas, por ser ellas mismas tale o cuales, éstas en cambio, por ser capaces de actuar sobre algo y no por ser ellas mismas, tales o cuales”.
3. Aquí se trata de de comparar las diferencias dentro de los mismos géneros y de un género a otro cuando éstos sean próximos. En los géneros distantes las diferencias son evidentes.
4. Por un lado hay que mirar las semejanzas en cosas de géneros distintos. El conocimiento es a lo cognoscible como la sensación a lo sensible, la vista está en el ojo, como el entendimiento en el alma, etc. Pero también hay que mirar las cosas del mismo género, para ver si se da en todas lo mismo, como por ejemplo, el hombre, el perro y el caballo, porque son semejantes en la medida en que se da en ellas lo mismo.

2.1.6- El tópico dialéctico

La dialéctica entonces es el método para argumentar y razonar en aquellas cosas en que no es posible alcanzar certeza absoluta. La conclusión del razonamiento dialéctico tiene certeza probable.
El discurso dialéctico se hace a través del silogismo dialéctico y de la inducción. Las proposiciones y problemas dialécticos, que forman parte del silogismo, se toman de lugares. Los tópicos, son temas, opiniones generalizadas, conjuntos de temas, o esquemas argumentativos típicos.
El tópico dialéctico, es entonces el lugar que oficia de principio, punto de partida, de la argumentación dialéctica. Así como en los Segundos analíticos se investiga de dónde se toman las premisas para la deducción científica, en los Tópicos, se indaga de dónde se toman las premisas para la argumentación dialéctica.

2.2.- En la retórica

2.2.1.- Retórica: finalidad y elementos

Aristóteles comienza este tratado afirmando que la retórica es correlativa de la dialéctica. Esto porque ambas tratan de cosas que son de conocimiento común a todos y no corresponden a ninguna ciencia determinada.
“… que no es de ningún género definido la retórica sino como la dialéctica, y que es útil, resulta evidente, y que no es su misión persuadir, sino ver los medios de persuadir que hay para cada cosa particular…”
La retórica versa sobre todas las cosas, y su propósito es buscar los medios aptos para persuadir. Ahora, en tanto todos intentan inventar o resistir razones, esto puede hacerse al descuido o en forma metódica. El hacerlo conforme a un método es tarea de un arte.
Aristóteles enuncia al menos dos razones que mueven a estudiar lo idóneo para persuadir. Una, por ser naturalmente más fuertes la verdad y la justicia que sus contrarios ya que es digno de reprensión que los juicios justos y verdaderos resulten vencidos por sus contrarios, por estar mal formulados los primeros. Otra, porque frente a determinados auditorios no sirve una exposición científica, sino que la demostración debe hacerse a través de nociones comunes.
Reunidos estos elementos, el Filósofo va a definir la retórica como “la facultad de considerar en cada caso lo que cabe para persuadir”. Esta facultad no consiste sola ni principalmente en el ornato del discurso. El método versa en el buen uso de los argumentos retóricos. Estos argumentos son una especie de demostración, porque como dice Aristóteles, prestamos crédito cuando entendemos que algo está demostrado.
La demostración retórica se hace a través del entimema y del ejemplo. El entimema es el silogismo oratorio, el ejemplo es inducción oratoria. “…es forzoso que los entimemas y los ejemplos sean lo mismo respectivamente que los silogismos y la inducción”.
Detengamos nuestra atención en esto. La retórica es demostración y ésta se hace mediante instrumentos lógicos, silogismo e inducción. Pero en tanto la retórica, al igual que la dialéctica versa sobre lo verosímil o probable, ésta será la certeza propia del silogismo y la inducción. Aristóteles da un paso más, el silogismo oratorio es un entimema o silogismo abreviado. Se trata de aquel en que no es necesario mostrar la totalidad de las premisas, es suficiente enunciar algunas para que sea comprensible.
Algo similar pasa con la inducción. Aquí se llama ejemplo, “cuando dos proposiciones están comprendidas en el mismo género y una es más conocida que la otra”.
Entimema y ejemplo son medios aptos para persuadir. En tanto ambos son instrumentos lógicos, es claro que sabe manejarlos el que pude razonar lógicamente. También son medios aptos para la persuasión, la consideración de los caracteres y virtudes, de orador y oyentes, y de las pasiones. La retórica es entonces en parte lógica y en parte moral.
Ahora, los silogismos dialécticos y retóricos son aquellos “con los cuales decimos los lugares” , y los lugares son comunes o especiales.

2.2.2.- Discursos retóricos

El discurso retórico contempla tres aspectos: el orador, aquello sobre lo que se habla, y el auditorio. Los tres aspectos son necesarios para la persuasión.
Respecto del orador, el discurso resulta convincente cuando quien lo pronuncia es digno de crédito, ya que es más fácil creer a las personas decentes. En cuanto al auditorio, conviene tener presente que no se juzga igual con pena que con alegría. Aquí será útil entonces, conocer el auditorio para suscitar las pasiones correspondientes. Y como las pasiones difieren según la edad, la condición social, la ocupación, habrá que considerar todas estas circunstancias.
Por último están los discursos que se desarrollan en base a entimemas y ejemplos.
Ahora los discursos se dividen en atención al auditorio. El discurso deliberativo es aquél en que se persuade o disuade respecto de lo útil o conveniente para el futuro. El auditorio de este discurso es la asamblea. Aquél en que se alaba o vitupera y tiene por objeto lo laudable, como, lo bello y lo bueno, es el discurso demostrativo o encomiástico. El discurso forense, se dirige al juez, versa sobre un hecho pasado y tiene como objeto lo justo y lo injusto.
Si recapitulamos brevemente lo dicho, vemos que la retórica es un arte, su finalidad es buscar los medios aptos para persuadir, no de cualquier cosa, sino de la verdad, pero como la dialéctica, no tiene una temática específica. Sin embargo, las cosas de las que habitualmente es necesario persuadir, giran en torno a lo jurídico, ético y político. Temas que dan lugar a la división del discurso retórico.
Ahora, lo jurídico, ético y político, constituyen el ámbito propio de la acción. Toda vez que hay verdad de la acción, habrá verdad jurídica, ética y política. Si la persuasión es sobre la praxis y hay verdad práctica, la persuasión no será sobre cualquier cosa sino que será persuasión de la verdad (práctica).
Los entimemas aptos para demostrar se toman de lugares, que tal como se dice en los Tópicos, pueden ser comunes o especiales. Y si bien hay lugares para todos los discursos en general, como el lugar de más y de menos, o los lugares de lo conveniente, hay lugares adecuados para cada clase particular de discurso.

2.2.3.- El tópico retórico

La Retórica es en parte lógica y en parte ético-política. Su materia es la praxis, la conducta humana, jurídica, política y moral. Su forma, la persuasión de la verdad práctica, o sea la influencia en la conducta humana con la finalidad de hacerla recta o buena.
No debemos confundir el arte con su ejercicio. El fin de la retórica como arte no es la persuasión sino el discurso apto para persuadir. La persuasión efectiva será consecuencia del ejercicio del arte. Miremos ahora la persuasión desde su destinatario, el sujeto persuadido.
No se persuade de lo evidente o necesario, sino de lo probable. La demostración de algo implica un discurso racional. Pero la persuasión supone el asentimiento voluntario de aquél al que se persuade. En tanto se trata de materia probable, más allá de la racionalidad de la manifestación, es necesario mover al asentimiento. La aceptación racional en cosas opinables, incluye una adhesión voluntaria. Disponer al oyente para esa adhesión voluntaria exige la utilización no solo de elementos lógicos, sino también de elementos psicológicos.
La retórica entonces tiene un aspecto lógico dialéctico y otro que atiende a las disposiciones del oyente. De ahí que también podemos llamar “lugares” de los que se toman principios de argumentación, a las disposiciones, pasiones, virtudes, carácter y condiciones en general, del auditorio destinatario del discurso.
Lamas, dice que el tópico retórico se construye con un lugar dialéctico más un elemento, no dialéctico, que surge de la psicología o la sociología, como por ejemplo, elementos pasionales. Este es entonces, el lugar de dónde se toman las premisas de los entimemas aptos para la persuasión.

2.3.- En el discurso forense

2.3.1.- Asunto y fin del discurso forense

Aristóteles distingue los discursos en atención al oyente. Éste es forzosamente espectador o árbitro. El árbitro de cosas pasadas es el juez, a quien está destinado el discurso judicial. El asunto propio de este discurso es la acusación y la defensa, que siempre versan sobre un hecho pasado.
El fin del discurso forense es lo justo y lo injusto. Prueba de ello es que muchas veces el orador no niega el hecho, sino su calificación como injusto.
Explica Lamas que no es de menor importancia que el discurso sea acerca del futuro (discurso deliberativo) o del pasado, porque marca dos órdenes distintos de certidumbre o de incertidumbre. En el discurso deliberativo, la incertidumbre radica en la realidad temporal (futuro) objeto del discurso, producto de la libertad, fuente radical de contingencia. En el judicial en cambio, que versa sobre un hecho pasado, la incertidumbre radica en la dificultad de percepción de los hechos, que solo son conocidos por el juzgador, a través de medios indirectos, como la prueba, testigos o indicios.

2.3.2.- Tópicos jurídicos del discurso forense

Podemos hacer una primera distinción entre tópico dialéctico y tópico jurídico. El lugar jurídico es un tópico dialéctico referido o utilizado en el ámbito de lo jurídico. Se trata de una especialización de la dialéctica, o de una dialéctica utens. Lamas habla de un método que se integra como el método de investigación de cada ciencia y que es lógica dialéctica aplicada.
Bajo este respecto el lugar jurídico reúne todas las propiedades del dialéctico, aunque especificadas por la peculiaridad de lo jurídico. Tomando la definición de Lamas, podemos afirmar que, tópico jurídico es un tema o conjunto de temas, la definición, opinión e incluso un esquema típico de argumentación de donde se toma un principio para la argumentación jurídica.
Recordemos por su parte que llamamos tópico retórico, a aquél compuesto por un lugar dialéctico combinado con elementos psicológicos, como el carácter, las pasiones, inclinaciones, disposiciones, etc. Y como de aquí se toman principios para la argumentación, también llamamos “lugares” a estas disposiciones e inclinaciones.
Ahora, ¿qué función cumplen los tópicos jurídicos en el discurso forense?
La finalidad del discurso es tener la aptitud suficiente para persuadir. El discurso versa sobre la cualidad justa o injusta de un hecho pasado. El tópico, jurídico en este caso, es el lugar de donde se toman los principios para argumentar en pos de la calificación (justa - injusta) del hecho. La sentencia del juez (auditorio del discurso forense) es una decisión vinculante para las partes que implica una determinación, aquí y ahora de lo justo. Bajo este respecto, el tópico jurídico forma parte de un proceso, de un movimiento de la razón, que tiene por conclusión, algo que debe hacerse, la determinación de una conducta obligatoria.
Pero además, el tópico condensa un conjunto de cosas, que reunidas según un criterio, ofician de punto de partida de la argumentación. Los tópicos son así un conjunto de temas, reunidos en miras a la aptitud persuasiva del discurso.
Ahora, la retórica también es apta para la enseñanza de la ciencia. Frente a determinados auditorios que no están en condiciones de razonar con rigor científico, hay que dirigirse mediante nociones comunes. Así, los tópicos pueden ser utilizados como un catálogo de nociones comunes, a partir de los cuales desarrollar y explicar un saber científico.

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